Todos los años, el propósito más
mencionado, junto con la pérdida de peso, es alguno relacionado con nuestras
finanzas personales. Y al igual que la pérdida de peso, requiere de constancia
y disciplina, lo que los hace difíciles de lograr.
Sin embargo, hay algunas
herramientas de información muy valiosas que nos harían la tarea mucho más
sencilla de lo que parece. Son puntos muy simples que, de seguirlos,
seguramente nuestra situación financiera podría irse transformando hasta lograr
una estabilidad que nos proporcione la tranquilidad que siempre hemos
perseguido.
1- ¿DEBO
ALGO?
Realizar un diagnóstico de
nuestra situación enlistando claramente las deudas, compromisos y también, por
qué no, los objetivos financieros que pretendemos lograr. Esto es, enfrentarnos
con nuestra realidad. No podemos empezar a trazar un plan de acción si no
sabemos dónde estamos parados.
Puede parecer que nuestras deudas
son inmensas y que la parte de objetivos es inalcanzable, pero con un buen
plan, se llega a ellos antes de lo que pensamos.
2- ¿TENGO
UN FONDO PARA IMPREVISTOS?
Antes de atacar las deudas, es
muy importante reservar una pequeña cantidad para imprevistos. Y seguramente a
varios nos parecerá carente de lógica que estando ahogados en deudas, tengamos
que reservar una cantidad que se volverá intocable a lo largo de nuestro plan.
Sin embargo, así lo haremos y cada uno de nosotros evaluará cuál será esa
cantidad dependiendo de nuestra situación de vida. Por ejemplo, si eres
solter@, tal vez dinero para cubrir el deducible del auto en caso de accidente,
una reparación sencilla o bien, gastos médicos para una enfermedad repentina.
3- GASTO
HORMIGA
En cantidad de ocasiones, sin
siquiera percatarnos de ello, gastamos una parte importante de nuestros
ingresos en un montón de cosas que “no se notan”. Es decir, gastos que no
aportaron absolutamente nada trascendente y que pudimos prescindir de ellos
fácilmente, con un poco de orden nada más.
Para hacer ese diagnóstico
siempre recomiendo el viejo ejercicio de anotar todos los gastos del día en una
app o en un cuaderno, si como yo, eres de la vieja escuela. ¿Qué ganamos con eso? Registrando las salidas
de dinero a manera de diario, nos daremos cuenta muy pronto de las fugas importantes
y podremos crear una estrategia para minimizarlas, incluso cortarlas de tajo.
4- **Fuente: CONDUSEF

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